Las víctimas que rompen el silencio cuestionan que no se cumplen las medidas de protección establecidas en la norma.
Este flagelo no solo siembra luto, sino que detrás de la puerta de muchos hogares está la angustia y el desconsuelo de mujeres que no se atreven a romper el silencio y soportan la violencia dejando en la impunidad a agresores que deben estar rindiendo cuentas a la justicia.
La protección está escrita en la Ley 348 (Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida libre de Violencia), pero esto todavía no ha calado en todos los hogares, donde hay muchas mujeres que desconocen que hay refugios para víctimas de maltrato. Y para otras aún no se traduce en su salvación, porque es muy débil el cumplimiento, principalmente cuando se trata de acatar las restricciones de acercamiento de su agresor.

Deja un comentario